Cumple su voluntad, indaga si tenía seguro de vida

26 Ene

BLOG23-Beneficiarios seguro vidaPocos días después del fallecimiento de su abuelo, Carmen ayudaba a su madre a escombrar su escritorio, ese tan imponente que él había usado toda la vida y al que nadie se atrevía a meter mano.

En uno de los cajones, en medio de facturas de servicios recientemente pagadas, encontró un borroso recibo de la prima anual de un seguro de vida. Carmen lo apartó y un rato después le preguntó a su madre si sabía que su abuelo contaba con esa póliza. Por supuesto que no sabía nada; el abuelo siempre fue muy reservado sobre sus asuntos.

Entonces, Carmen regresó a revisar minuciosamente el contenido de los demás cajones en busca de la póliza o de cualquier indicio sobre con cuál aseguradora estaría contratada, pero no tuvo éxito. Las suposiciones no se hicieron esperar: ¿Dónde quedaría esa póliza? ¿Quién sería el beneficiario? ¿Cómo podrían enterarse de su contenido y del monto amparado?

Carmen no se quiso quedar con la duda y comentó la situación con su asesor de seguros. Éste le explicó que existía una manera muy sencilla de averiguar si la póliza seguía vigente y quiénes eran los beneficiarios: acudir a consultarlo en cualquiera de las oficinas de la CONDUSEF.

En el pasado, muchos seguros de vida quedaban sin cobrar porque sus contratantes nunca hicieron del conocimiento de sus familiares su existencia y, por consiguiente, las aseguradoras no se enteraban del fallecimiento de sus clientes. Ante esta situación la CONDUSEF y la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), crearon en 2008 una base de datos conocida como SIAB-Vida, que permite saber si una persona fallecida tenía contratado uno o varios seguros de vida, con cuáles aseguradoras y quién o quiénes son los beneficiarios.

El procedimiento es sencillo: Basta con llenar una solicitud disponible en las oficinas de atención al público de la CONDUSEF o descargable en formato PDF en su sitio web (www.condusef.gob.mx), y acompañarla por una copia de la identificación oficial del solicitante de la información y una copia del acta de defunción del fallecido. El trámite es gratuito y la respuesta se da en un plazo máximo de 30 días hábiles después de la presentación de la solicitud y los documentos requeridos.

Carmen se hizo acompañar de su madre para presentar la solicitud correspondiente, y así fue como se enteraron de que el abuelo contaba con un seguro de vida colectivo que lo amparaba aún después de su jubilación, pero, además, había contratado un seguro de vida individual. En ambos casos, las beneficiarias eran, a partes iguales, su viuda y su hija.

Para la mamá de Carmen fue una verdadera sorpresa, pero también un alivio, pues supo que contaría con los medios económicos para seguir ofreciendo a su anciana madre los cuidados médicos que necesitaba y el nivel de vida que acostumbraba.

Sé que el fallecimiento de un pariente es un acontecimiento muy doloroso y, regularmente, lo que menos se nos viene a la cabeza es preguntarnos por la existencia de un seguro de vida. Sin embargo, nunca debes quedarte con la duda. No es cuestión de interés económico, sino de respetar la voluntad del difunto, quien, al contratar un seguro de vida claramente tenía la intención de dejar protegida financieramente a su familia.

Si tienes alguna pregunta respecto de este tema, no dudes en contactar a un asesor de seguros profesional; es quien mejor te puede aconsejar.

Dolores Cheang … siempre a tu lado

doloresch@dolorescheang.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *