Encuéntrale la “gracia” al periodo de gracia

16 Ene

BLOG22-Periodo de gracia

Manuel aprovechó bien su aguinaldo y lo dedicó a cambiar su auto por uno nuevo. Como no quería correr riesgos, en cuanto le dieron la fecha en que se lo entregarían y la información detallada sobre el vehículo llamó a su asesor para contratar un seguro contra robo y accidentes “urgentemente”; quería tener la póliza antes de salir de la agencia conduciéndolo.

El asesor le solicitó una cita previa para explicarle las diferentes coberturas y los conceptos, pero Manuel tenía prisa. Este es uno de esos casos que se prestan para que el contratante adquiera una póliza que realmente no conviene a sus necesidades y que luego termina en disputas o reclamaciones improcedentes.

El asesor lo sabía, pero también comprendía la urgencia de su cliente, así que decidió extenderle una póliza con las coberturas básicas y recomendarle que se acogiera al “periodo de gracia” antes de pagarla, dando tiempo así para que la analizaran con calma e hicieran las correcciones pertinentes.

Y esa es, en sí, la razón de la existencia del “periodo de gracia”, que es el plazo que te otorga una aseguradora para “perfeccionar” una póliza; es decir, para que analices las cláusulas de la misma, resuelvas tus dudas con tu asesor, amplíes coberturas o corrijas o aclares cualquier detalle.

El concepto se ha desvirtuado en la práctica, y ahora muchos asegurados lo toman solo como una “prórroga para pagar”, sin molestarse en analizar lo que contienen las cláusulas y sin informarse sobre la terminología que no entiende.

El periodo de gracia que otorgan las compañías de seguros varía de una a otra, por lo que es importante que lo verifiques con tu asesor. También es primordial que aclares si la protección de tu auto en ese lapso está sujeta a alguna condición; es decir, puede ser que una aseguradora ampare algún siniestro siempre y cuando pagues de inmediato la póliza.

En su auto nuevo y ya con su póliza en mano, Manuel acudió días después a la cita con su asesor. Entre los dos analizaron las coberturas elegidas inicialmente, algunas de las cuales ajustaron para que coincidieran con los riesgos que corría Manuel por conducir en una ciudad de alta siniestralidad.

Además, el asesor le ofreció una serie de coberturas adicionales que le parecieron muy convenientes. Entre ellas, la posibilidad de no tener que pagar un deducible en caso de daños a su vehículo, así como el ofrecimiento de parte de la aseguradora de prestarle un vehículo durante los días en que su auto permaneciera en un taller. Manuel consideró que el beneficio superaba por mucho el costo que se sumaría a su prima, y las añadió a la póliza original.

Tras el encuentro, Manuel salió muy satisfecho de las explicaciones y seguro de que el tiempo que había invertido en él bien valía la tranquilidad de conducir su auto nuevo sin más preocupaciones.

Recuerda, ese es el valor añadido de consultar a un asesor de seguros profesional y no recurrir a comprar seguros a través de Internet o como si fuera un servicio bancario adicional. La atención personalizada ¡no tiene precio!

Dolores Cheang … siempre a tu lado

doloresch@dolorescheang.com

 

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